sábado, 18 de abril de 2015

Capítulos 4 y 5 "My love, don't cry!",

Cap4

Quizás hoy, sería uno de los días más relajados que tendría Greta, pues la jefa de la heladería le había dado el día libre por haber trabajado tanto el día anterior. Hoy volvía a tener Educación Física, pero esta vez no se había olvidado la ropa para cambiarse, y lo mejor de todo, es que podría ver a sus dos nuevos amigos.

Entró a clase calmada, viendo que llegaba a tiempo, se sentó en su sitio y se dedicó a garabatear en la libreta mientras no entraba la profesora de geografía.
Levantó su cabeza del papel cuando Ania entraba en clase agarrada de Max, y sus amigas iban detrás de ellos dos siguiéndolos como unas fieles perras, (lo que eran en realidad... perras).
Pasó de ellos, pero antes de que pudiera volver a lo suyo, alguien la saludó.

-Hola, buenos días Greta.- Era Eduardo, que se sentaba dos puestos más atrás que el de ella.
-Bu....buenos días.- Respondía tímida.

Era increíble lo que estaba cambiando su vida en tan solo dos días. Era bueno... demasiado bueno para ser cierto.

La maestra llegó pisando fuerte, pues nada más entrar por la puerta, lo primero que hizo fue poner la fecha del próximo examen que tendrían.
No es que fueran muy buenas noticias, por que la geografía, era una de las asignaturas hueso de Greta.

-Chicos, en dos semanas tendremos la prueba de todo lo que hemos dado hasta el día de hoy. Mañana empezaremos a repasar todo. Espero que estudiéis mucho, ya que será una prueba dura.- La profesora advertía de que el examen sería complicado.

-¡Genial! A ver de donde saco el tiempo para repasar todo.- Decía Greta para sí.

El timbre sonó, por lo que era hora del recreo.
Salieron corriendo todos del aula dirigiéndose al patio y a la cafetería. Greta cogió su bollo dulce, el zumo sabor tropical y el libro que estaba leyendo.
Se sentó en el banco de siempre en donde comenzaría un nuevo capítulo:

Layla, se sentía con fuerzas ya que sus dos mejores amigas habían decidido darle ánimos para conquistar a Henry. Hoy irían a la peluquería y de compras, para que Layla cambiara su imagen y así parecer una chica más dulce y sexy. Cuando el cambio exterior se hiciera realidad, irían a por el interior, y así hacer de ella una chica más segura para cuando llegase la hora de la confesión[...]”.

Greta estaba perdida ante las páginas de ese libro.

-Sabíamos que estarías aquí.- Decía Bruno.- Ya nos podías haber esperado en el pasillo, así ya veníamos juntos y no tendríamos que buscarte.
-¡Hola! Lo siento pero no estaba segura de si os apetecería estar conmigo hoy...
-Por supuesto que sí. Nosotros cumplimos lo que prometemos.- Isaac hablaba con firmeza.
-Bueno, ¿vas a contarme por fin de que trata ese libro? Por que cada vez que te veo leerlo estás absorta ante las palabras de la dichosa historia.

Greta les resumió de que trataba, al menos hasta donde ella había leído.

-Mmmmm me gusta la sinopsis... Parece bastante interesante y la protagonista me recuerda a alguien...- Isaac lo decía mirando a Bruno mientras ambos sonreían cómplices, en cambio Greta, no entendía muy bien lo que quería decir su nuevo amigo.

La sirena sonó para que los alumnos volvieran a sus aulas.
Greta se despidió de los chicos y cogió la mochila en donde tenía la ropa de deporte. Se dirigió a los vestuarios del pabellón, y allí se puso el chándal que parecía quedarle al menos dos tallas más grandes de la suya. Era muy delgada y aún encima su altura no era la de un titán precisamente.

Hoy no se quedarían en las canchas, si no que saldrían a fuera a correr, ya que estaban dando el tema de “El atletismo”.
Eso ya era lo que le faltaba a Greta, con lo cansada que estaba, tendría que correr hasta “echar el hígado”.

Iba en su elemento, corriendo a su ritmo, sin prisa, hasta que Ania, que era mala como el veneno, la empujó para que ésta tropezase. No pudo evitar la caída pues entre la cuesta abajo y la gravilla suelta, sus pies resbalaron dejándola tirada en el suelo.
-¡Mira por donde andas, idiota! Decía Ania mientras se reía junto con sus amigas.

-¿Estas bien?- Preguntaba Eduardo a Greta.
-Si, no te preocupes. Gracias por preguntar.- Ella sonreía, a pesar de que en realidad, lo que sentía eran ganas de llorar, y de pegarle a Ania.
Ésta se levantó, y Eduardo observó que la rodilla y el codo de Greta estaban sangrando.
-Tienes que ir a la enfermería o esas heridas podrían infectarse. Llamaremos al profesor y te acompañaré para que no vayas sola.
-No, de verdad que estoy bien. No hace falta...

Eduardo no la dejó hablar más y la agarró por la cintura, para que no apoyase demasiado el pié, que parecía que se lo había doblado también.

Max, que corría con ansia, se detuvo mirando la escena entre su amigo y la chica patosa. Le cabreaba que Edu fuese tan bueno. Era su mejor amigo, pero a veces lo odiaba por su buena disposición.


Edu y Greta, se dirigieron a la enfermería en donde la enfermera la curaba con especial cuidado y cariño. También vendó su pié con fuerza para que no se resintiera más de lo que lo estaba. No había sido nada grave, pero tendría que estar al menos una semana sin forzarse demasiado.

Las clases habían terminado y Eduardo salió a prisa al darse cuenta de que llegaba tarde a una reunión familiar. Se despidió de Greta deseando que se mejorara, y se marchó como el viento.


Greta también dejó la enfermería para dirigirse al pabellón a coger su ropa y poder marcharse por fin a casa.
Se dirigió al vestuario y se dio cuenta de que no estaba sola, pues escuchaba la ducha en el baño de los chicos.

El sonido del agua había parado, pues Max, que era el que se estaba duchando, había acabado. Estaba saliendo por fin del pabellón, cuando alguien lo llamaba al móvil.

-Edu, ¿Que pasa? ¿Por que me llamas ahora si hace solo un rato que nos vimos?
-Max, me he dejado la mochila con la ropa en la taquilla del vestuario, ¿podrías cogerla y traérmela hoy o mañana? Es que salí con tanta prisa que no me acordé de ir a por ella.- Eduardo llamaba a Max, pues sabía que siempre se duchaba en el instituto después de hacer ejercicio.

Max volvió a por las cosas de Eduardo, pero cuando iba a entrar, vio a Greta saliendo de los vestuarios de las chicas con el uniforme puesto y la ropa de deporte en un bolso.

-¿Que haces todavía aquí? Pensé que ya te habías ido, después del tropezón que te pegaste...
-He venido a cambiarme de ropa, pero ya me voy.- Contestó mientras caminaba dirigiéndose a la salida.

Cuando Greta llegó al portal e intentó abrirlo, no fue capaz. Quizás era por que estaba demasiado débil y sus brazos no podían con aquellas puertas gigantes de aluminio.
Ésta se sentó en una grada esperando a que Max tuviera que salir, para que fuese él, quien abriera la puerta.

-¿Que haces ahí sentada? ¿No estarás esperándome?
-No...bueno sí, pero es para que abras la puerta. Es que intenté hacerlo yo, pero no fui capaz...- Decía ella tímida.
-Dios, que inútil... ¿Pero en serio que no sabes ni abrir una puerta?

Max la intentó abrir con todas sus fuerzas, pero la cerradura no cedía. No era capaz de abrirla.

-¡Mierda! Nos hemos quedado encerrados.
-¿Que? No... No puede ser, pero...
-¿Que hora es?- Preguntaba el moreno.
-Las 18:00h...
-¡MIERDA!! A las 17:30h los conserjes cierran con llave todas las puertas. Y no puedo llamar a nadie, que mi móvil se acaba de quedar sin batería con la llamada de Edu...
-Yo... es que he dejado el móvil arriba en la taquilla...


El chico canela se estaba desesperando. No sabía que hacer. Se había quedado encerrado en aquel lugar, y para colmo, con Greta.


-¡Vale! No tenemos otra opción que esperar a que alguien nos eche en falta... Mis padres están de viaje pero digo yo que los tuyos...
-¡Olvídate!- Contestaba ella rotunda.- A mis padres les da igual en donde esté, solo les importa para que les haga la cena y el desayuno, o para limpiar la casa... el resto da igual.- La joven hablaba con pena haciendo que Max se quedase callado y pensativo.
-Pues esperaremos a ver si alguien se da cuenta de que no hemos vuelto... Dijo Max un poco más calmado de lo que estaba al principio.

Se dirigieron al despacho que tenía el profesor de Educación Física, pues hacía menos frío que en el resto del lugar. Además allí observaron que tenía una bolsa con fruta y una máquina de agua. Al menos no pasarían sed ni hambre.

Eran ya las diez de la noche, y todavía seguían allí. Nadie parecía reclamarlos.

-Estoy empezando a cansarme de estar aquí. ¡Que asco!- Se cabreaba el moreno.
Greta se asustaba cada vez que Max levantaba la voz, parecía querer pegar a alguien, y no había nadie más que ella en aquel habitáculo, por lo que eso la dejaba más nerviosa todavía.

-Creo... creo que lo mejor es que nos llevemos bien e intentemos apoyarnos, o esto podría acabar mal...- Greta hablaba siempre con la voz más baja de lo que debiera, pero no sentía la suficiente confianza para encarar al chico de la moto.

Max se quedó callado y decidió aceptar lo que su compañera de clase le pedía. Él también deseaba que la estancia allí fuese lo menos odiosa posible.

Cada vez, entraba más frío en el pequeño despacho, pues el calor de la calefacción, que ahora estaba apagada, se había consumido.

Las piernas desnudas de Greta estaba moradas, pues las medias no le llegaban más arriba de las rodillas y el tejido de la falda no calentaba lo suficiente.
-¿Tienes frío?- Preguntaba Max ofreciéndole la sudadera que tenía en su mochila.
-No, estoy bien.
-Además de patosa, mentirosa.- Max colocaba la sudadera sobre las piernas de la chica de una forma bastante bruta, casi lanzándosela.
-Gracias.- Sonrió levemente.

Ambos se quedaron sentados uno al lado del otro, prácticamente sin hablar, solo lanzándose miradas de reojo de vez en cuando, hasta que Greta, cayó rendida ante el cansancio y se quedó dormida.
Su cuerpo no se sostenía solo, por lo que automáticamente, se inclinó hacia Max acabando con su cabeza posada sobre el hombro de éste.

Max la observó con más calma, pues no temía que lo viese, ya que estaba dormida profunda.
Se fijó en su tez pálida y suave, en sus ojos cerrados por el sueño y su boca rosada. Quizás, esa chica, no era tan horrible como el pensaba...

Cerró sus ojos, e imitando a Greta, decidió dormirse mientras apoyaba su cabeza en la de ella.


Max comenzaba a despertarse y sentía un peso sobre su cuerpo. Su reacción fue exagerada cuando se vio acostado en el suelo con Greta apoyada sobre su pecho. Ésta, que había notado el movimiento brusco de su compañero, comenzó a despertar, dándose cuenta, al abrir los ojos por completo, que estaba sobre el moreno. Se levantó de un salto colocando bien su uniforme, estaba avergonzada por haber dormido sobre Max. Él había decidido seguir haciéndose el dormido.

-Mmmm...¿Que pasa?- Preguntaba éste frotando sus ojos como si acabara de despertar intentando disimular.
-¡Nada, no pasa nada! Solo que no recordaba que estábamos aquí y me asusté.- Mentía.

Max se sentaba y cogía una de las manzanas que había en la bolsa dándole un mordisco enorme.

-¿No tienes hambre?
-No mucha.- Las tripas de Greta comenzaban a sonar hambrientas, por lo que ella se ruborizó tapándose el estómago.

Max no pudo evitar reírse y le pasó una manzana.

Puede que el niño frío, no lo fuese tanto como ella pensaba. Ayer le había dado la sudadera para que se tapase y hoy le ofreció comida... Puede que aún haya algo de compasión en el interior de ese muchacho.


Cap5

Greta y Max seguían en el despacho del gimnasio, hasta que escucharon como alguien intentaba abrir la puerta.

Era Edu que bajaba a coger la mochila con sus cosas ya que Max no se las había dado. Éste se sorprendió al ver a aquellos dos en el suelo hablando con tranquilidad.

-¿Que hacéis aquí encerrados?- Preguntaba confuso.

Max se levantó de golpe dando un pequeño empujón a Greta intentando apartarla lo más lejos de su lado.
-Nos quedamos encerrados...- Respondía Max nervioso frotándose el pelo.
-Pues lo mejor, es que salgáis de aquí antes de que llegue el profesor.

Los chicos se apresuraban, pero Greta no podía correr demasiado deprisa, pues su pie todavía estaba dolido.

Max hizo el amago de ir a ayudarla, pero Eduardo fue más rápido y le tendía su brazo para que se agarrara a él. Max giró su cara poniendo una expresión de asco.

-Eres una lenta... ¿No sabes caminar sola que hasta tienen que ayudarte? Menuda inútil...
-Max, ¡basta! Tiene el pie lesionado. No seas así y espéranos.

Greta se sintió triste, pues pensaba que habiendo pasado con Max la experiencia de haberse quedado encerrados, su relación podría cambiar, y con ello, poder llevarse mejor. Pero ya vio que no fue así.

Consiguieron salir de allí sin que nadie los viese y Max se apresuró para que no lo relacionaran con Greta.

-No le hagas mucho caso, tiene mala leche, pero no es mal chico...- Decía Eduardo justificando a Max.
Greta asintió con la cabeza.

Subieron al aula y la clase todavía no había empezado. Tuvieron suerte ya que la profesora de matemáticas se retrasaba. Esa mujer nunca llegaba a tiempo a sus clases...

-Vaya vaya, pero si es la marginada y aun encima lisiada... creí que no aparecerías por aquí después de haber hecho el ridículo delante de toda la clase... -Baboseaba Ania desde el asiento de Max, pues estaba sentada sobre las piernas del moreno.

Greta se fue a su sitio, y sin hacer caso a la “pija”, sacó una libreta. No tenía el libro de Matemáticas, pues como no había ido a su casa, no pudo traerlo para la lección de hoy.

-¡Que asco! es que no la trago. Mira que cara de estúpida tiene, como si nunca hubiera roto un plato...esas mosquitas muertas son las peores...Por no hablar de las gafas de vieja y el pelo mal peinado.- Ania se quejaba a Max, pero éste parecía no hacerle demasiado caso.- Cariño, ¿me estás escuchando?
-¿Eh? ah.. si si...perdona es que me acordé de una cosa, pero no es nada.
Este la besó, y Ania se quedó más que satisfecha volviendo por fin a su sitio en la clase.

El tiempo pasó bastante rápido para Greta. Sonó el timbre para el descanso, pero estaba demasiado cansada para bajar al patio así que decidió quedarse en el aula para poder echar una cabezada. Se había quedado sola, hasta que Max entraba en el aula apresurado en su dirección.

-¡Eh, tu!- Decía señalándola.
-¿Que?
-Que no se te ocurra contar lo que ha pasado en el gimnasio... Tu y yo, NO nos hablamos. ¿Entendiste?-Puntualizó- Además, no te soporto, y si por casualidad ayer fui amable, era para que no fuera más difícil de lo que era el habernos quedado encerrados. Así que no te hagas ilusiones...

Greta simplemente asintió con la cabeza. Ya le parecía demasiado bueno el que Max también se hubiera puesto de su parte. Estaba claro que eso no pasaría.

Cuando regresaron todos a clase después del descanso, el tutor llegó para darles una noticia.

-Chicos, solo quiero informaros de que se aplazará el examen de geografía que os han puesto ayer, ya que el día en el que estaba previsto, tenemos una excursión. Será una acampada para analizar el entorno natural y así después hacer un trabajo sobre ello. Más adelante, formaremos los equipos, pero por ahora, id contando con que tenéis que preparar equipaje por que serán dos días y una noche.

Los alumnos empezaron a festejar la excursión y sobre todo el cambio del examen tan difícil que les había puesto la de geografía.
A Greta no es que le hiciera ilusión la excursión, pero como el resto, se alegraba de no tener que estudiar para ese día.

Hoy no había visto a Bruno y a Isaac en todo el día, pero esperaba encontrarse con ellos en la salida.

Las clases finalizaron por lo que salió de allí lo más rápido que su pie enfermo le dejaba.

-¡Gretaaaaa!!- Gritaba Bruno emocionado moviendo sus manos frenéticamente.
-Hola Bruno, ¿como ha ido el día?
-Muy bien, ¿y a ti que te ha pasado que andas coja?
-Me caí ayer en clase de atletismo, pero no es nada grave así que no te preocupes.

Isaac llegaba con compañía. Venía con tres chicos. Eran un año mayor que ellos, pero se llevaban muy bien igualmente y querían presentárselos a Sunmi.

-Greta, quiero presentarte a nuestros colegas.- Decía Isaac dispuesto a presentarle a cada uno.- Este es Thomas, que a pesar de su imagen aterradora, es como un osito panda. Este es Andreas, tan amable que no podrás resistirte a sus encantos, y por último, Eloy, el despistado del grupo. Te aviso que si este te ve y no te saluda, sea probablemente por que no se acuerda de tu cara...es lo habitual.

Greta se presentó y los chicos la saludaron amablemente.

-Bueno, para la semana conocerás al último miembro de nuestro grupo, Leo. Lo que pasa es que fue de erasmus a Estados Unidos y no llega hasta el lunes que viene.

-¿Quien se fue de erasmus?- Preguntaba Eloy sorprendido.
-Leooooo- Decía Andreas cansado de tener que recordáselo cada dos por tres.
-¡Ahhh! ¡Es verdad!! Nunca me acuerdo...
-Eloy, no entiendo como consigues sobrevivir con ese cerebro de pez que tienes- Le decía Thomas.
-Jo tíos, lo siento. Lo que pasa es que se me fue la olla... Y hablando de olla... Me voy corriendo a casa que prometí a mi abuela ayudarle con la compra...- Chaooo nos vemos. Encantado de conocerte Petra.
-¡Es Greta!- Corregía Isaac a su amigo.
-¡Ah eso!, Greta.-Dijo marchándose.
-¿Que tendrá que ver ayudar a su abuela en la compra, con la palabra “olla”?- Andreas se reía de los olvidos de su amigo. Era demasiado gracioso, y aun que no lo aparentaba, también era muy inteligente.

Se despidieron todos y Greta se fue a casa ayudada por Bruno, pues Isaac tenía que hacer unos recados con Andreas y Thomas.

Ésta invitó a Bruno a entrar para agradecerle que la hubiese acompañado, pero él dijo que mejor otro día, pues tenía prisa.

Cuando entró, vio que su hermano estaba estudiando con una niña muy mona.

-Hola Carlos. Hola amiga de Carlos- Saludaba Greta sonriendo.
-¿Eres tonta? Se llama Dana, y va a pensar que eres retrasada saludando así.
-No te pongas tonto conmigo solo por que tengas visita ¡eh!...- Le regañaba ella.
-Hola, soy Dana, encantada hermana de Carlos.- Parecía que a la amiga del hermano de Greta le había hecho gracia la forma de saludarla.

Carlos se quedó avergonzado por haber dicho aquello antes y se disculpó para quedar bien con su amiguita.

Greta les preparó una merienda muy rica, mientras ellos seguían estudiando.
A Dana le estaba cayendo muy bien Greta, pues bromeaba con ella y le de daba un bonito trato, todo lo contrario a Carlos, que parecía temerla y no era capaz de ser educado y ofrecer ni un simple vaso de agua.

Cuando terminaron de hacer sus deberes, Greta invitó a Dana a cenar y prometió acompañarla a su casa para que no tuviese que ir ella sola de noche.

-Muchas gracias, pero no hace falta que me invites a cenar. Mi hermano dijo que vendría por mí a las nueve. Eres muy amable.- Dijo la niña sonriente.
-Insisto, deberías quedarte.
-Greta, no insistas, si te dice que no puede es que no puede. ¡Ai! Eres una pesada.- Decía su madre desde la cocina mientras preparaba la cena.
-Bueno, pues otro día te quedas, Dana, que me has caído muy bien.
-Lo mismo digo Greta.- Dijo abrazando a la mayor.

Carlos las observaba detenidamente, intentando captar como actuaba su hermana para agradar tanto a Dana. Parecía que a Carlos, le gustaba esa chica como algo más que su amiga...

El timbre sonó.

-Greta, abre la puerta que debe de ser el hermano de Dana.
-Ahora no puedo, espera.
-¡Aiiiiish! Ya voy yo, ni te molestes en venir ya...

Su madre se dirigió hacia la puerta para abrirla, y cuando vio el buen aspecto que tenía el hermano de Dana, lo invitó a pasar. Parece que se olía que el chico tenía dinero y por eso su madre era tan amable con el a pesar de ser un desconocido. No dudó en invitarlo a cenar.

-Muchas gracias señora, pero debo rechazar su oferta, no quisiera molestar.- El chico era muy educado.
-¡Porfii porfiiii! Hermanito, si me dejas cenar aquí te lo agradeceré por toda mi vida. Ya me habían invitado antes pero ahora que tu también lo estás no tenemos por que rechazar la invitación...

Su hermano accedió por su hermana, pues a esta parecía hacerle mucha ilusión cenar en aquella casa.

-Parece que te llevas muy bien con tu amigo. Lo digo por que tienes tantas ganas de quedarte...
-Si bueno, pero es también por que me hice amiga de su hermana, que da la casualidad que es de tu edad. Es muy buena y divertida, te va a encantar.
-Si tu lo dices...- Decía sonriente mientras acariciaba el pelo de su hermana menor.

Greta terminó con lo que estaba haciendo y decidió ir hacia el comedor, pues el olor a comida le estaba abriendo el apetito.

Estaba entrando en la sala cuando se le acercó Dana agarrándola del brazo y tirando de ella para presentarle a su hermano mayor.
A Greta parecía que le iba a dar algo cuando vio quien era el hermano de Dana.

-Te presento a mi hermano. Se llama Max.

Era aquel que ya conocía... ¿como podría darse la casualidad de que el hermano de aquella hermosa y educada niña, fuese el mismo Max Lewis, imbécil y nacisista de su clase?

A Max también le había tomado por sorpresa encontrar a Greta en esa casa...

Pareciera que ambos se habían puesto de acuerdo, pues decidieron saludarse como si no se conocieran, como si esa, fuera la primera vez que se habían visto en toda su vida.



Continuará...


NOTA FINAL: ¿Que os ha parecido? Como siempre, espero que me deis opinión. Ojalá os vaya gustando y disfrutéis mientras lo vais leyendo. 


PAZ!

1 comentario:

  1. OMG!!! No me esperaba que el hermano fuera Max!! uy uy uy se pone todo muy interesante! :P
    Sigue avisando! <3

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