lunes, 13 de abril de 2015

Capítulos 2 y 3. "My love, don't cry!",


Cap2

Se sentía demasiado decaída para levantarse en el día de hoy. Greta, tenía clase más tarde de lo habitual, pues el día anterior, la profesora de matemáticas había advertido que no podría asistir.
Se sentó sobre la cama hecha del día anterior, la cual parecía que no había dormido en ella. Todavía tenía su uniforme puesto, pero debía cambiarlo por la otra muda que tenía, pues el que llevaba encima, estaba manchado de salsa que su hermano le había derramado en la blusa por accidente.

Se metió bajo la ducha, recordando con desgana que tenia que ir a clase y ver a todos los indeseables que tenía cerca.
Notaba como el agua resbalaba por su espalda mientras se lavaba el pelo. Para ella, el simple sonido de las gotas de agua chocando con el plato de ducha, eran como una melodía que la hacía evadirse de todos sus problemas.

Salió rodeando su cuerpo desnudo con una toalla para secarse, y así, poder poner de nuevo la ropa limpia.

Cuando bajó había una nota sobre la mesa:

-Me parece increíble que por que tu no tuvieras clase, no te levantaras para hacer el desayuno para el resto que trabajamos... Las sobras de ayer de la cena, no son suficientes para un buen desayuno. Que no se repita esto de nuevo.

Su madre le dejó bien claro que era ella la que tenía ese trabajo en casa.
Greta, ni si quiera tenía hambre, solo se tomó unas galletas y un vaso de zumo bebido a prisa. Esta vez, tenía todo el tiempo del mundo para llegar temprano a clase, pero aún así, salió de casa apurada. Era la costumbre...
Se paró ante un puesto de bollos dulces en donde compró uno para tomar a media mañana por si tenía hambre.

Entró al aula tranquila sabiendo que llegaba temprano. Pronto comenzó a llegar más gente cubriendo poco a poco los asientos que estaban vacíos cuando ella había llegado.
Sacó su libro y libreta de Historia, y comenzó a pasar algún apunte a limpio mientras el profesor no llegaba. Para sorpresa de muchos, vieron que era el tutor del curso el que venía y no el profesor de Historia.

-Buenos días chicos, vengo a avisaros antes de la clase del profesor Chals, que se incorporará un nuevo alumno.- Decía el profesor mientras buscaba el nombre del nuevo individuo en la lista.- ¡Ah, aquí está!-Musitaba.- Lewis, puedes pasar a clase, no te quedes en la puerta.

El chico entró a pasos lentos poniéndose enfrente de la pizarra para presentarse.

-Hola a todos, soy Max Lewis. -Dijo mientras se inclinaba por respeto.

Greta no se podía creer lo que estaban viendo sus ojos, a lo mejor no era cierto y todavía estaba dormida, o mejor aún, se lo estaba imaginando todo...
Pues no, era cierto. El chico nuevo de su clase, el tal Max Lewis, era el muchacho de la moto y lo que era peor, el novio de Ania.

Al verle, presintió que este curso, iba a ser todavía más difícil de lo que ya era.
Max se sentó en el único espacio libre que había, que para colmo estaba en diagonal a Greta.
Max, se acomodó dejando caer su mochila en el suelo, para así, buscar los libros que necesitaba para la clase que tenían a continuación.
El profesor, no conseguía dar la clase con normalidad, pues muchas de las chicas se emocionaban y cuchicheaban por tener a un chico tan guapo en su clase. Pero pronto Ania, les hizo saber que era de su propiedad y que quedaba prohibido tocarlo o incluso mirarlo. Esta chica, se creía demasiado superior al resto, y eso era lo que hacía que a muchos les cayera mal, aun que nadie lo decía, pues era popular y tenía suficiente dinero como para presumir. Como toda “abeja reina”, tenía otras dos fieles amigas que la seguían a todas partes y hacían lo que ella quería.

Todos los viernes, a Greta le tocaba ser delegada de clase, pues era el día en el que todos querían salir antes, para así, irse de fiesta antes del fin de semana. Ella era la denominada “pringada” de clase por que tenía que aceptar al ser elegida para ese día por la mayoría de alumnos.
Se quedó después de las clases para recoger los cuadernos con los deberes y llevarlos al despacho del profesor. Pero no era ella la única que se encontraba en el aula, Max también estaba allí, pues el tutor había obligado a Greta a que le enseñase las instalaciones como delegada que era.

-¡Maldición! Justo tuvo que ser hoy cuando tenía que venir este...-Se quejaba en sus adentros.

-Hagamos esto más sencillo. Decimos que me has enseñado las instalaciones y el funcionamiento de la clase, pero en realidad, me voy, y así ninguno de los dos tenemos por que pasar por esta mierda toda. Por que supongo que a ti tampoco te hará mucha gracia esto...- Decía Max mientras metía sus cosas en la mochila sin mirar a Greta.
-Está bien, pero por lo menos creo que debería explicarte un poco por que temarios vamos o que deberes hay para lunes... si no los traes nos echaran la bronca a ambos.
-Ya me buscaré la vida por eso, así que no te preocupes y métete en tus asuntos.
-No es por nada, pero creo que es asunto mio el intentar librarme de un castigo seguro por no enseñarte esto.
-No sé si entendiste bien lo que te dije, pero me da lo mismo, así que ya preguntaré a otros los trabajos del lunes.

Greta no insistió más, pues veía que no llegaba a ningún sitio discutiendo con el moreno.

Terminó las tareas que tenía y se fue del instituto. Hoy, no tenía que ir a la heladería ya que la habían cerrado toda la tarde para reformar un poco la decoración del local.
Pero cuando iba por el camino, Bruno, un chico de la clase de al lado, la paró preguntando quien era el chico nuevo de su aula.

-Pues solo sé que se llama Max Lewis...
-Vaya, es que dicen que ese chico, que es el famoso Maximilian Lewis, y si es él, el tío está forrado. Bueno, no tanto como Ciro...- Hizo una pausa.- Me voy. ¡Que tengas buen fin de semana!- Se marchaba agitando su mano en forma de saludo.

Puede que Bruno junto con Isaac, fueran los chicos más amables de toda la escuela, ya que nunca se habían metido con Greta, y a diferencia del resto, la saludaban y le hablaban sin añadir ningún insulto a la frase que pronunciaban. Pero no lo hacían por que fuesen amigos, si no por que ellos, eran así, alegres, divertidos y sociables.

Greta, antes de ir a casa, pasó por la biblioteca a coger algún libro para entretenerse en los recreos del instituto. Normalmente, ella solía estar sola, así que lo mejor para distraerse, era leer alguna historia mientras se tomaba su merienda de media mañana.
Le llamó la atención el título de uno en especial, “My love, don't cry”. Leyó la sinopsis y vio que había escogido el mejor, pues trataba de una chica normal que luchaba por el amor de su vida, aún sabiendo que él, era imposible para ella. Puede que hubiera escogido ese libro por que en el fondo, ella sabía que si se enamoraba de algún chico, con su apariencia y con su cartera vacía, no podría hacer nada para que éste se fijase en ella.

Sintió un gran alivio al llegar a su casa, pues no había nadie y así podría descansar un poco.
Se acostó sobre la cama y pensó de nuevo si debía dormir, pero fue entonces cuando recordó la nota que su madre le había dejado por la mañana, así que, se levantó y dejó la cena preparada para cuando los glotones de la casa llegasen, tuvieran todo listo y no pudieran protestar.

Hizo sus deberes y se metió entre las sábanas por fin. Quería dormir, pero lo que había pasado en la escuela, la había desvelado.

-Max...-Pensaba. - Max Lewis.- Volvía a repetir la voz en su cabeza. - ¡Maldito bastardo engreído!

No dudó en insultar a su nuevo compañero, ya que él había sido un auténtico maleducado con ella, aun que Greta, ya estaba más que acostumbrada a que la tratasen con frialdad.
Ahora solo tenía que tranquilizarse y pensar que a lo mejor, él pasaría de ella y no la insultaría como lo hacía Ania. Lo mejor que le podría pasar en estos momentos, sería que la ignorasen. Era más fácil el no existir, que el ser el blanco principal de Ania, sus esbirros y su novio.


Cap3

Como cada mañana, Greta bajaba la cuesta de su casa corriendo, para no llegar tarde de nuevo al instituto. Llegó a tiempo y eso la tranquilizó, hasta que recordó que le habían cambiado la clase de Educación Física a primera hora y ¡se había olvidado el chándal y las zapatillas! Por una vez que llegaba temprano...
Ya no le daba tiempo a volver para recoger la ropa, así que decidió hablar con el profesor. Éste la dejó asistir al pabellón pero no sin librarse de un castigo. Al terminar la clase, tuvo que quedarse a recoger el material.
Guardó los balones y los conos que estaban desperdigados por toda la cancha. Cuando terminó, cerró la puerta del almacén con llave, pero no pudo evitar el acercarse al vestuario de los chicos cuando escuchó ruidos en él. Se acercó cautelosamente, por si acaso. Se asomó por la puerta, y no pudo evitar sorprenderse cuando vio a Ania liándose con Chris, el capitán del equipo de baloncesto.
Salió del lugar como un rayo para que Ania no viera que los había pillado, o ésta podría hacerle más daño del que habitualmente le hacía ya.

Greta caminaba rápido mirando como se movían sus pies a cada paso fugaz que daba. Iba directa a la cafetería cuando chocó con un pecho duro y musculado. Su cara se empalideció al ver que se trataba de Max acompañado de Ciro y Nico, dos de sus amigos.

-Lo... Lo siento mucho.- Dijo en un hilo de voz. No podía mirarlo a los ojos después de haber visto a su novia besándose con Chris.
-¿Por que siempre que me encuentro contigo tiene que ser chocando por culpa de tu patosidad?-Respondía él con el ceño fruncido.
-No volverá a pasar.- Greta se inclinaba a modo de disculpa y esquivó al moreno para no tener que seguir discutiendo con el.

-Oye tío, ¿Quien es esa chica y de que la conoces?- Preguntaba Ciro curioso.
-Es una de mi clase, no sé más información aparte de que es un desastre que tropieza hasta con su sombra. Pero, ¿Por que lo preguntas?
-No sé... Parece mona ¿no?
-Con la pasta que tienes y ¿ todavía no has conseguido cambiar esas gafas?- Decía Max irónico a su amigo rico.
-A mi no es que me parezca mona... pero sí es interesante.- Nico había decidido opinar sobre la apariencia de Greta. Era raro que lo hiciese, pues era un chico bastante frío y no solía decir así como así lo que pensaba.
-Yo lo único que veo, es que es un estorbo...
Max parecía un chico sin sentimientos hablando así de duro. Puede que el estar tanto tiempo con Ania, le haya afectado, o quizás siempre fue un imbécil...

Greta salía de la cafetería con un zumo de frutos del bosque. Se notaba que estaba sedienta, pues en menos de un minuto, se había acabado todo el cartón. Se dirigió hacia el patio. Hoy no hacía mucho sol, pero al menos no llovía. Se sentó en uno de los bancos y comenzó a leer el libro que había cogido en la biblioteca.

En una mañana de invierno, en el que el cielo era gris oscuro, Layla, una chica no reconocida en su escuela, ya que nadie se fijaba en ella, se dirigía al instituto más feliz de lo normal. Su pelo negro y su uniforme más largo que el del resto de chicas, hacían que los chicos sintieran que era invisible y las chicas le tuvieran miedo. Pero había alguien, a quien quería impresionar, Henry, un moreno de ojos color miel que hacía que el corazón de Layla palpitase cada día. Por él, había decidido empezar a cambiar, con la ayuda de sus dos amigas Amy y Sunny.[...]”

Greta leía con tanta concentración, que no se había dado cuenta que el chico con la sonrisa más grande que había visto en toda su vida, estaba sentado a su lado mirándola.

-¿Que estás leyendo tan concentrada?
-¿Eh? Ahh.. emm pues un libro.- Contestó ella.
-Ya, bueno eso ya lo veo. Me refiero de que va. Parece interesante...
Era Bruno, el chico de la clase de al lado. Siempre estaba feliz y bromeando con todo el mundo.

-Pero... ¿por que hablas conmigo?
Bruno no pudo evitar reírse por la pregunta que le había hecho la chica.
-¿Acaso no puedo hablar con la gente?
-No me refiero a eso, lo que quiero decir es que si no te da miedo que te vean hablar conmigo.
-¿Por que? ¿No me digas que eres un fantasma?o...¿quizás un vampiro?

Greta sonrió ante las preguntas absurdas de Bruno.
Pronto llegó otro chico que deslumbraba alegría al igual que su amigo. Era Isaac. Esos dos eran inseparables pues tenían ambos una actitud positiva, y eso los unía muchísimo.

-Bruno te he estado buscando. ¿Que haces molestando a esta chica?
-No la estoy molestando, me estaba contando que era un fantasma. ¿O era un vampiro?

Greta se carcajeaba y su estomago dolía de tanto inclinarse por la risa.

-No soy nada de eso. Simplemente, no entiendo como puedes hablar conmigo así cuando nadie lo hace. Si se dirigen a mí suele ser para insultarme o para pedirme los deberes o material escolar...
-Puedes estar tranquila que nosotros no somos así- Contestaba Isaac amablemente.
-Nosotros molamos. De hecho puedes unirte a nosotros y ser nuestra amiga. ¿Verdad Isaac?
-Por supuesto. Cuantos más, mejor.

Greta estaba alucinada. No podía creer que esos dos chicos, con lo populares que eran, decidieran entablar amistad con ella, la marginada del siglo. Greta respondió animadamente diciendo que se sentía feliz pero que no quería interferir en sus vidas, algo que a los chicos les pareció absurdo.

-No hay escusas que valgan, así que cuenta con que mañana estaremos dándote la brasa de nuevo.- Bruno no podía evitar ser amable.
Isaac asintió dejando ver que a él también le gustaría que se uniera a ellos.

El timbre sonó, por lo que tuvieron que volver a las clases separándose en el pasillo para dirigirse cada uno a su aula.

El día de hoy, estaba siendo bastante bueno para Greta. Nunca se había sentido tan feliz dentro de aquel edificio. Siempre estaba sola, algo que a partir de ahora, empezaría a cambiar gracias a los dos chicos de la clase contigua a la suya.

Todo cambiaba al entrar a su clase y ver que estaba en ella Ania con sus amiguitas y Max, su novio. No quería que su felicidad fuera esfumada, pero al ver a su mayor enemiga, no dudó en recordar la escena que había visto en el vestuario. Miró de reojo, y vio como Chris hablaba con Max como si nada. No entendía como tenía la cara de hablar como si fuesen super amigos después de haberse liado con la novia de este. Todo era falsedad en aquellas cuatro paredes. No había nada ni nadie, que mereciera la pena en aquel lugar. Solo le quedaba pensar en que al otro lado de la puerta, estaban su dos nuevos amigos y así, podría tranquilizarse.

Sonó el timbre de fin de las clases. Greta cogió su mochila y se apresuró hacia la heladería. Hoy tenían trabajo, pues habían estado todo el fin de semana redecorándola y esta tarde, abrían de nuevo sus puertas.

Greta atendía a los clientes con una gran sonrisa. Normalmente aparentaba estar alegre aun que hoy, no le hacía falta fingir pues estaba feliz de verdad.
Estaba en la barra, limpiaba las mesas de los clientes que se habían ido, atendía a otros nuevos que llegaban y subía y bajaba al almacén cada vez que necesitaban nueva mercancía. Estaba muy activa y eso era bueno, ya que la jefa veía lo mucho que se esforzaba y trabajaba.

La puerta se abrió, y un grupo de chicos se sentaron en una de las mesas. Greta se acercó para atenderlos pero su cara sonriente cambió a otra de asombro al ver que eran Max con Ciro, Nico, Chris, Eduardo y Josep.

-Buenas tardes, ¿que desean tomar?- Greta no podía evitar jugar con la libreta de notas, por que ese grupo la ponía bastante nerviosa, y más aún recordando el escándalo con Max la última vez que estuvo allí.

-Yo quiero un helado de kiwi tamaño gigante- Pedía Josep.
-Para mí uno de wisky con nata tamaño normal-Seguía Chris pidiendo una de las combinaciones de helados más rara que había oído.
Ciro pidió un té con leche, Nico un bollo de chocolate, Eduardo un helado de vainilla y Max...

-Un café- Dijo mirando la carta de productos sin alzar su vista en ningún momento.

Greta tomó nota de todo y pidió a su compañera Liss que le ayudase con esa mesa, ya que ella puso como escusa que no se empezaba a sentir bien.

Liss llevó las copas de helados por que eran más pesadas dejando a Greta con los líquidos y el bollo para Nico.
La gracia de pedir ayuda disminuyó al ver que no se libraría de tener que servir al insensible de Max.

Dejó las tazas sobre la mesa con una sonrisa más que fingida y escapó de allí para atender a otros clientes que llegaban pidiendo consumiciones.

-Pues sí que es mona la chica esta, sobre todo con ese uniforme.- Decía Ciro.
-Hombre, la niña, es cierto que tiene buenas piernas, pero nunca las deja ver en clase por que siempre va con la falda casi por las rodillas...- Contestaba Chris baboseando un poco.- De todos modos, es una marginada...
-Es marginada, por que la marginamos los de clase.- Respondía Eduardo.- No creo que sea mala chica, si no, solo hay que ver como trabaja.- Todos la observaron con atención después de su comentario, incluido Max.- No entiendo como es capaz de sonreír así con lo mal tratada que es... Me da pena. Podíamos...
-¡BASTA! No quiero escuchar mas idioteces Edu - Solo Max le llamaba “Edu” a Eduardo.

Nadie se atrevió a comentar nada más después de que Max mandara cerrar el pico a Eduardo.

Tomaron lo que habían pedido mientras hablaban de temas que solo le podían interesar a ese grupito de niños ricos, y de vez en cuando, alguno de ellos alzaba la vista para mirar a Greta. Max, era el que más la observaba sin saber muy bien el por qué, pues ella solo le transmitía rabia y al mismo tiempo indiferencia por lo patosa que podía llegar a ser.
Acabaron sus dulces y se acercaron a la barra para pagar. En ese momento, era Greta la que los debía atender, pues Liss estaba ocupada con una de las mesas de la terraza. Cobró a todos y cada uno de ellos, y el último en pagar, fue Eduardo, que sin que el resto se diese cuenta, le dejaba propina a Greta dándole las gracias por el trato.

Realmente, el día de hoy había sido demasiado bueno para ella. Primero el acercamiento de Bruno e Isaac, y ahora, el trato amable de Eduardo, uno de los del grupo de los ricos de clase.

Puede que la suerte de Greta, vaya cambiando poco a poco.


Continuará...




NOTA: ¿Que os va pareciendo? Contadme cositas, si os gusta, si no, que esperáis que pase... no sé lo que queráis. Ya sabéis que los que no tenéis Blog podéis comentar en FB. 


¡Paz!






1 comentario:

  1. A mí ya me tiene enganchada!! jiji Y ahora no sé por qué pero el grupito de estos chicos me recuerda a la pandilla de chicos de Grease jijiiji :D
    Quiero leer más! Avísame por privado!

    xxx

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